Los últimos cuatro versos diría que resumen características propiasde una situación de angustioso vivir: ni se permite a uno despertar, ni menos dormir; no se deja soñar, no se deja vivir. ¿Y quién no lo permite? Esa sensación, llámesele angustia, desazón, dolor existencial. Esa sensación que asalta al poeta de madrugada y quete puede asaltar a ti a plena luz del día y siempre, siempre, estarás indefenso.
SENSACIÓN DE MADRUGADA
EN EL TREN
Hoy la luna persiste y se viste
de un oro que el día le envía.
Alba equívoca: Yo no diría
lo que tiene de agudo y de triste.
Mi alma hace un alto en el salto
que proyectan, esquivos los chivos
desde el gris de unos vagos olivos
sobre el cielo de un tenue cobalto.
Y duele pasar sin saber
el secreto que en la hora indecisa
dice, acaso con risa, la brisa.
Ágil brisa del amanecer;
ni despiertas ni dejas dormir,
no consientes soñar ni vivir.
Eugenio D’ Ors (1882-1954)






Tantos secretos encierra la noche que el alba no acaba tampoco liberar. Un abrazo Zin. H.
amiga yo le llamo dolor en el alma; y es el peor de todos, no hay analgésicos...
un cruce de miradas complices...
juli
Me ha gustado tu comentario y, sobre todo, tu abrazo (Zin). Gracias. Yo te lo devuelvo parecido, no sé si igual. Cuídate.
Llevo unos días que mi dolor en el alma particular me tiene mediatizada y me cuesta escribir, también seguiros, seguirte. Prometo estar en condiciones pronto. Un Beso, "mirada cómplice" mía,...
cuando el alma duele, hay que pararse y escucharla y porque no, conversar con ella. Un beso
Yo muchas veces me paro e intento entenderla, pero no lo consigo, no compartimos el mismo código. Gracias por tu comentario, runas. Un Beso.