Vagaba cierto día un lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte. Y viendo su sombra bellamente alargada exclamó: --¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo ? ¡ Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales !
Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo. Entonces el lobo, cambiando de opinión se dijo:
-- La presunción es causa de mi desgracia.
Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus ojos, pues fácilmente te engañarás.

7 comentarios
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Me encantan las fabulas de Esopo , te dan grandes lecciones. Un Beso
Un Beso Runas. Sí que son muy ejemplarizantes y didácticas. ¡Qué liada ando! Mañana paso revista entre todos vosotros. Me veo superada...Os echo de menos mucho...
Muy sabio era Esopo. Son muy buenas todas sus enseñanzas.
Un beso.
Toda enseñanza es buena, siempre se aprende de las fabulas.
Besos
tiene razón esopo; pero tan malo o peor que eso es verse en menos de lo que se es; puede parecer prudente, pero en realidad es malo...
y no te preocupes que el león también encontrará tarde o temprano la horma de su zapato.
un beso, leona.
un lobito chiquitín...
Diusti y Crisma, totalmente de acuerdo con vosotros, se aprende mucho de las fábulas. Pienso incluir alguna que otra en adelante. Cuidaros. Un Beso.
Tu razonamiento es válido, querido Juli, es malo tenerse a menos. En cuanto al león ojalá lo encuentre. Y de lo de león, tengo mucho, se me ponen unos pelos alborotados...Leona con pelo eléctrico. ¡Un Beso y un sentido cariño para ese lobito chiquitín tan entrañable y especial!